El Parking Day es un evento que cada año se celebra a nivel mundial en el mes de septiembre. Las personas del común se unen para convertir un lugar que es usado como parqueadero en un espacio público temporal por un solo día.

El proyecto comienza en 2005, cuando un estudio de arte y diseño de San Francisco en Estados Unidos convierte un lugar del centro de su ciudad, usado para el estacionamiento de carros en la vía, en un parque público temporal.

Parking Day se transforma en un movimiento de carácter global. Las organizaciones y los individuos que lo celebran en todo el mundo, aunque operan independientemente, siguen las pautas que fueron establecidas por sus fundadores. Este año, algunos estudiantes y amigos nos unimos para celebrar el Parking Day en Medellín.

Desarrollo de la propuesta

La idea surgió un mes atrás, la verdad no sabíamos mucho sobre el tema y tuvimos que pasar largas horas estudiando. Nos reuníamos cada viernes a las 6 de la tarde, para planear de una manera estratégica un proyecto que llamara la atención sobre algunos espacios olvidados de la ciudad. El grupo estaba conformado por estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) y algunos profesionales, un poco locos de esos que abundan por todas partes, que sueñan para hacer una ciudad más humana. Además, se sumaron otros tantos de otras partes del mundo, quienes nos mostraban y compartían lo que se hacía en otros lugares.

Después de mucho estudio, de analizar y considerar algunos sitios para realizar nuestro Parking Day, marcamos ciertos puntos donde consideramos era necesario llamar la atención sobre lo que allí sucedía para tratar de mejorarlo. Después, elegimos entre todos éstos uno que pensamos era el mejor para empezar. Nos sentamos a dibujar para diseñar lo que queríamos hacer, y aunque no fue fácil plasmar las ideas de tantos,  logramos ponernos de acuerdo con relativa rapidez.

La víspera del día internacional del Parking Day, 19 de Septiembre, nos pusimos manos a la obra. Previamente, habíamos rescatado algunos elementos de la basura, algunas llantas, canastas, de esas que se usan en los mercados, tablas guardadas hace muchos años y algo de pintura.

A media noche teníamos todo listo, la  emoción era muy grande y las expectativas muy altas por todo lo que podría pasar. Mientras pintábamos, algunos revisaban el estado del clima y discutían sobre si llovería o no, otros se preocupaban por la policía o los agentes del espacio público y otros por los comerciantes de la zona. En fin, mirábamos y discutíamos todo lo que podía pasar.

Al fin el día llego. Algo de lluvia nos alcanzó a asustar, pero luego salió el sol. Llegamos temprano, sin embargo los estacionamientos estaban llenos y tuvimos que esperar un poco. Liberaron el espacio que queríamos y rapidamente adecuamos las canastas, pusimos algunas plantas en ellas, ubicamos las llantas y un poco de espumas encima para que fueran sillas muy cómodas. Un carrete de madera sirvió de mesa y luego nos sentamos a disfrutar de nuestro parque.

En realidad el sitio elegido era muy agradable, si bien es una vía transitada y pasan bastante rápido los carros, es un lugar hermoso con falsos laureles grandes y frondosos. La calle tiene zonas verdes con bonitos jardines y el andén es bastante recorrido por personas que transitan de un comercio a otro.

Luego llegó la hora del almuerzo, cada uno escogió el lugar donde compraría su comida y nos sentamos juntos a conversar, por ser un viernes fue inevitable la cerveza y los cocteles (en Medellín no está prohibido tomar licor en el espacio público).  El día transcurrió tranquilo, muchos transeúntes se quedaba mirando extrañados, pero al final sonreían; otros pensaron que era una venta de matas ya que las plantas estaban muy bien dispuestas.

Al llegar la noche algunos tuvieron que irse pero llegaron otros. E espacio siempre estuvo lleno de gente.  Pedimos comida y más cerveza, empezó a llover un poco, lo que no nos asustó, ya que uno de los participantes tenia una carpa que se ofreció a prestarla. Pasamos un tiempo adivinando cómo se armaba, pero finalmente logramos ubicarla y nos sentamos a comer. Estuvimos mucho más tiempo del previsto, pero la verdad era muy agradable estar sentado allí.

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Los comerciantes vieron con muy buenos ojos la iniciativa y quedaron muy antojados. Al final la iniciativa nos costó más o menos $60.000 pesos, unos 30 dólares. Hay que tener en cuenta que una hora de parqueadero cuesta alrededor de 1 dólar, nosotros estuvimos 12 horas allí sentados compartiendo y disfrutando del lugar. Comparativamente, podríamos decir que salió muy económico, eso sí, sin  tener en cuenta lo que comimos y bebimos.

La experiencia fue maravillosa, la disfrutamos mucho. Fue un evento muy interesante, atrayente y acogedor. No vemos la hora de realizar nuevos Parking Day en los próximos años.

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2 comentarios sobre “

  1. Fue una actividad muy interesante, nos divertimos mucho! Lástima por la lluvia en la noche!
    Pd: todavía sigo adivinado el armado de la carpa!

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